
CARTA ABIERTA DE UN LOBO QUINCEAÑERO QUE QUIZO:
“DARLE UN MORDISCO A
Tantauco, 2007
Señores:
Largo ha sido mi silencio, prolongadas han sido las jornadas de consternación y agravio. Esto se ha debido, en gran medida, a que aún permanezco choqueado productos de los sucesos acontecidos en Tantauco.
Afortunadamente, este espécimen no se dio cuenta de mi presencia, ya que se encontraba embelecado con las cámaras y los flashes de los turistas y periodistas, quienes no cesaban de registrarlos en las poses más ridículas y grotescas, abrazando con sus tentáculos a una infinidad de seres desvalidos e indefensos.
Al verlo surgieron en mí muchas dudas, como, por ejemplo, como diantre ha hecho este espécimen para generar tanta atención en la fauna marina. Otras preguntas que surgieron fueron, de que manera (a título de que) se ha apropiado de la mayoría de los recursos y medios de nuestra hábitat, que pretende hacer con dichos recursos y porque ambiciona con tanto ahínco y empeño el trono marítimo.
Toda esta situación me hizo sentir un tanto ofuscado e irritado, porque esta bien el bicho es roba cámaras, pero chucha “que alguien nos de un poco de bola a nosotros comunes mortales”.
Entonces, decidí dirigirme sigilosamente hacia su persona y sin pensarlo dos veces, “suacate” me arroje sobre él.
En el instante mismo en que iba a darle un buen mordisco a este despreciable bicho, su nauseabundo aroma a codicia me repelió y me lanzo de vuelta a las aguas. Instantáneamente, se me produjo una aguda descompensación gástrica, acompañada de una feroz colitis y de un apreciable aumento de mi temperatura corporal.
Desde aquel día mi vida se transformo en una desdicha. No pasa un día sin que su vil rostro se refleje en las perlas marinas y yo vuelta a sentir los mismos síntomas y malestares.
Sólo espero que “más temprano que tarde sin reposo…” alguien le de un feroz mordisco a este parásito marítimo.